Desde que Donald Trump inició su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos (20 de enero del 2025) ha radicalizado la política de deportaciones masivas, buscando acuerdos con países de todo el mundo para que reciban migrantes de otras nacionalidades. Ecuador es uno de los 16 países que ya han aceptado ser parte de este plan que vulnera gravemente las convenciones internacionales de derechos humanos.
Para facilitar la adhesión de más países al plan de deportaciones masivas, Trump ordenó que en el Informe Nacional sobre Prácticas de Derechos Humanos, que emite el Departamento de Estado anualmente, no se tome en cuenta ninguna violación de derechos de minorías, igualdad de género, integridad electoral y corrupción pública. De esta manera, líderes corruptos y regímenes autoritarios están siendo favorecidos por la política exterior de Trump, entre ellos, el joven magnate Daniel Noboa.
Comentarios